Blas Briceño, CEO de Finnegans: Construir una Argentina distinta ocurrirá dentro de 10 años

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Argentina

Blas Briceño es el fundador de Finnegans, una empresa de soluciones de gestión cuyo nombre se inspira en el libro más aplaudido y cuestionado de James Joyce. Recibió el premio Sadosky como CEO del año luego de un 2020 en donde la adopción de tecnología para enfrentar la pandemia fue demandante. Es un apasionado de la educación y considera que la programación debe incorporarse en todos los niveles además de que una política que apueste al software permitirá cambiar la matriz productiva de la Argentina. En este diálogo desgranará estos temas y también explicará por qué eligió el nombre que tiene su empresa.

-¿Qué significa para una empresa recibir un premio como el Sadosky?

-Los premios son un reconocimiento. El de CEO es postulado por otro e implica que alguien pensó que podíamos ser considerados para ese premio. Para la empresa siempre es un valor positivo porque para nuestros pares quiere decir que estamos haciendo las cosas bien y eso está bueno para la empresa. Es un mimo y es un compromiso. Porque una vez que se tiene esa exposición y reconocimiento me sale la obligación de rendir para dar cuenta del estímulo y merecerlo. Es desafiante hacia adelante.

-¿Cómo ve a la industria del software hoy?

-Los que pertenecemos a esta industria en la Argentina en general estamos transcurriendo en cuarentena y con muchísimo trabajo porque la digitalización obligó a un incremento muy fuerte de nuestros servicios: teníamos para ofrecer soluciones para mitigiar el costo de estar remoto y operar digitalmente en la mayoría de los procesos. A las empresas de software que estábamos en la nube y con modelo de negocios que permitía pasar rápidamente a servicios virtualizados les fue posible ayudar a incorporar esa forma de trabajo digital y eso implicó mucha demanda.

-¿Y cómo impactó la demora de la aprobación de la nueva ley de economía del conocimiento con el retraso que significó para las de software continuar recibiendo los beneficios de la promoción?

-A la ley del conocimiento le costó llegar. Desde la industria confiábamos y estábamos muy ansiosos. En un punto algunas decisiones de inversión se demoraron hasta tener el panorama más claro. Creemos que 2021 va a ser año de más inversión y desarrollo vinculado al sector. Y el desafío internacional es el más interesante porque la posición de la Argentina en relación a América latina es buenísima. Es una industria del conocimiento genuino y las capacidades tienen que ver con el conocer, con prácticas de desarrollo, con estructurar equipos y eso está muy sólido en la Argentina. Estamos cerca de los grandes y muy arriba en la región y nos impulsa para adelante. Veo un año de mucha inversión y crecimiento. La restricción más importante, aclarada la posibilidad de trabajar con la ley, es la formación de taltento.

-¿En dónde habrá inversion y crecimiento?

-En propiedad intelectual, armado de equipos, de estructuras para eso, de márketing y de posicionamiento para salir a crecer al mundo. La inversión de este sector es en personas, y en el desarrollo de software que esas personas puedan hacer

-¿Qué consecuencias deja un año sin educación formal presencial?

–Puedo hablar como padre de un chico de primaria y los padecimientos que eso genera. Me preocupa que se articulen estructuras de presencialidad adecuada porque es muy importante para los chicos. Como empresa, nosotros no trabajamos con toda la población educacional sino con los que tienen una vocación y un amor especial con lo específico de nuestra industria que es el pensamiento lógico, el pensamiento computacional y resolver problemas a través de algoritmos. Una deficiencia en los procesos formativos en estas áreas específicas va a impactar. La verdad es que el universo de esos chicos que eligen carreras de sofware es todavía muy pequeño. Y aún con las limitaciones de una práctica educativa que no protegió a todos, el universo de personas que se pueden acercar a este lugar tiene todavía mucho para crecer. Este año de virtualidad hizo que estos chicos por curiosidad, por la situación, se interesaran por cursos virtuales y advirtieron que la primera práctica es programando. Vi por primera vez la cantidad enorme de chicos que se interesaron por aprender a programar.

-¿Qué perfil tienen esos chicos?

-Jovenes de 20 o 30 años que estaban empezando carreras o estudiaban otras carreras, o que van muy despacio. Para eso desarrollamos desde la CESSI y desde Finnegans, el patrocinante de la primera prueba piloto “Argentina Programa”, que tuvo una convocatoria inesperada. Si todos los chicos que se interesaron para hacer el curso lo hacen 2021 será de un impacto impresionante para el país. Es mucha gente trabajando y que genera divisas con trabajos de alto nivel. Hay muchos chicos que pueden hacerlo más allá de las circunstancias específicas.

-¿Programar debe ser una materia de la escuela?

-Sí, definitivamente. La perspectiva de resolver problemas a través de algoritmos sirve para todo. Y desde la digitalizción y la transformación digital de la economía casi no hay profesión que no tenga que incluir la programación como forma de dar servicio o de generar trabajo o de dar producto. Es casi un saber omnipresente como actividad. Ya en la primaria los chicos empiezan a poder disfrutar en la resolución de problemas, la manipulación de objetos, para ver la parte de atrás. Y los hace menos pasivos y más protagonistas de eso que pueden hacer porque cambia la perspectiva de la apropiación tecnológica de los chicos.

-¿Como ve al sistema educativo, desde los docentes hasta la dirigencia?

-La sociedad está atravesada en función de un objetivo que es formar a los jóvenes para que sean mejores actores sociales y no es solo de los docentes, es de los padres, de los dirigentes, lo vivo desde mi lugar como empresario y también tenemos nuestras propias debilidades. Las estructuras formales de educación son muy verticales y  muy rígidas, lo que me parece que empieza a pasar son explosiones por los costados; hay formaciones complementarias. Si las universidades no les dan a los chicos en 4 o 5 años la posibilidad de aprender a programar en serio lo van a hacer por otro lado y van a empezar a trabajar en paralelo y eventualmente terminarán esa formación dura. Eso puede pasar en todas las instancias. Un chico de 10 años puede aprender inglés o piano descargando una app. Lo que le va a pasar a esas estructuras rígidas es que van a tener agujeros por los costados porque hay aprendizajes de distinta modalidad vinculados a lo virtual y allí es donde más aparece la posibilidad de aprehensión, de modo que van a tener que replantear desde sus cimientos . Esto, dedse el software, ya está pasando. Y lo que se hace en “Argentina programa” va en esa dirección. Hoy el planteo, desde mi punto de vista, es de complementariedad. Cuando eso crezca vamos a tener que repensarnos y ahí hay un rol hacia abajo en la familia. Todos tenemos que aprender un montón sobre esto. Y el desafío de Argentina es de todos.

-¿Cómo ve 2021?

-Somos hacedores de conflictos con una facilidad asombrosa. Creo que en los vaivenes de nuestra formas de hacer vamos construyendo lo que podemos. Como sociedad somos unas organización mediana, no pudimos desarrollarnos, no somos indigentes desde el punto de vista de nuestra construcción social, y no creo que cambie en 2021. Esas dificultades van a seguir y no van a ser muy distintas a las del pasado. Confío en que hay germen y posibilidad parar construir una argentina distinta pero no va a pasar hasta dentro 10 años. Pero es bueno pensarlo porque la construcción empieza hoy.

-Un optimista natural

-Sí, patológico.

-¿Por qué llamó Finnegans a la empresa cuando ese libro de James Joyce generó tanta controversia en la crítica en su momento?

-Cuando fundé la empresa estudiaba Letras y mi autor favorito era James Joyce. Finnegans, en mi visión sesgada, como estructura narrativa anticipa el hipertexto que es el soporte con que nació internet. Desde ese lugar es un homenaje a una forma de construcción narrativa que opera en saltos y discontinuidades en planos, que es la forma en que ocurre la lectura del browser, de html y de internet. Hoy internet reformuló eso pero persiste lo de la no linealidad en la construcción de la lectura o en una sesión en internet. Y el libro es un precursor de eso.

-¿Y cómo se pasa de la tecnología a literatura?

-Cuando ya tenía sed profesional que me permitía tener algo de tiempo libre ,e metí en Letras y duré un par de años porque la empresa que fundé me llevó más tiempo. Para mí hoy los procesos creativos de construcción de innovación tecnológica y de construcción artística tienen muchos lugares comunes y es valioso tener las dos perspectivas. Por eso hacemos concursos de artistas, damos beca para artistas.

-¿Si tuviera que darle una recomendación al Poder Ejecutivo y al Poder Legislativo qué les diría?

-Tengo una sola obsesión. Trabajemos todos juntos por la educación y, en particular, por la formación de chicos y de una industria que no tiene límites como es el software, y en cinco años cambiamos la matriz  productica de la Argentina.

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Soy licenciada en Comunicación Social, egresada de la Universidad Nacional de Cuyo. Estoy especializada en telecomunicaciones, tecnología y economía digital. Mis conocimientos sobre la industria vitivinícola vienen por defecto. En la secundaria me hacía machetes en Braille.