Vino argentino, o la grieta entre la búsqueda de un nuevo lenguaje y consumo, y la pacatería

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El culebrón de la semana de la patria lo protagonizó la industria del vino. Después de que la Corporación Vitivinícola Argentina (COVIAR) distribuyera un video en el que se recordaba la celebración del 25 de mayo en tono de humor y donde el vino formaba parte de los hechos de mayo de 1810, Bodegas de Argentina, la cámara que nuclea a las principales bodegas y que se retiró de la COVIAR hace un año, le puso las quejas al gobernador de Mendoza porque no le gustó el videito.

“Señorita, señorita, mire lo que está haciendo Pepito”, parecía resumir el reclamo que Bodegas le hizo llegar a Rodolfo Suárez, y también al presidente del Fondo Vitivinícola, Bernando Lanzilotta. En la misiva, que también llegó a los medios, la cámara dijo: “Por medio de la presente, Bodegas de Argentina, cámara que agrupa a más de 200 bodegas de todo el país, expresa su contundente disconformidad respecto de la publicidad que el Fondo Vitivinícola Mendoza difundió con motivo del aniversario de la Revolución de Mayo, en la que, según el análisis de gran parte de las bodegas argentinas, describe lo que sucede en ese hito histórico argentino de una manera burda y sin precisión, queriendo apelar al humor y a lo descontracturado, sin lograrlo y rozando los límites de lo irrespetuoso”.

La carta sigue y califica al video de “vulgar”, y hasta afirma que se “burla de la historia argentina”. Paremos la mano muchachos de Bodegas de Argentina, pero ¿cuándo se les acabó el sentido del humor? La verdad es que las reflexiones que hacen sobre el video y la iniciativa en relación al 25 de mayo los coloca en la pacatería más retrógrada de la que se tenga registro. ¿O acaso no entienden que hoy la comunicación, además de ser tan importante como siempre (cosa que la industria vitivinícola en su conjunto se caracteriza por comunicar y publicitar bastante poco) tiene otros registros, que las redes sociales mueven audiencias y que, les guste o no, señores de bigote engominado, señoras de miriñaque, es lo que permite alcanzar nuevos públicos? ¿Creen que los consumidores son tan pavos de no entender que ese video toma un hecho patrio y lo vincula con el vino para que oficie de recordatorio? ¿O cuál es la función publicitaria por más que no se trate de una publicidad? Recordar señoras y señores, y cuando se apela al humor, la remembranza es más fuerte.

No obstante, la carta de Bodegas también puede ser anecdótica si no fuera porque, detrás de ella, se advierte la intención de que el gobierno de Mendoza, en este caso, uno de los integrantes de la COVIAR, le tire de las orejas a la conducción, intervenga en el tema. Y aquí también se equivocan muchachos, muchachas, muchachis. ¿Creen que en un contexto de pandemia el Gobierno de Mendoza o de cualquier otra provincia tiene que involucrarse en una pelea de asociaciones cuando los que tienen que resolver eso son ustedes, COVIAR y Bodegas de Argentina? Porque, como ciudadana, si veo que el gobernador se mete en esa grieta inaugurada hace un año, me voy a enojar. Y no se olviden, queridos vitivinicoleres, que 2021 es un año electoral.

Si Bodegas de Argentina regaña por el uso de los fondos de la COVIAR, pues vuelvan y cuestionen. Participen, y resuelvan. El consumo de vino creció lo que creció a costa de mucho esfuerzo de parte de las bodegas y de resignación de ganancias, según los estudios que Bodegas de Argentina dio a conocer a finales de 2020. Y nadie mejor que ustedes para advertir que el consumo está bajo, que 19 o 20 litros per capita por año no es lo ideal. Si quieren exportar es necesario un mercado interno fuerte, y si quieren un mercado interno fuerte hay que comunicar, e innovar en la comunicación. Así como se innova en formatos, con el vino en lata, con más rosados, con tapa a rosca, con bag in box, con nuevas presentaciones para degustaciones on line, también hay que aggiornarse en la comunicación. De lo contrario, el vino se va a tomar sólo con violines y en traje y habrá un momento en que sólo sepa a rancio. Hay que buscar consumidores en donde sea que estén. Muchos están en las redes.

Una cosita más: el video como producción audiovisual estuvo también muy bueno. Eso también se hace en Mendoza que, ya que quieren meter al gobernador en esto, viene encarando una apuesta grande por la economía del conocimiento. La producción audiovisual forma parte de eso y mostrar esa otra cara de Mendoza con el vino de por medio es una ganancia doble.

La sociedad está harta de divisiones. Que el sector privado protagonice una más es lamentable. Que lo haga una industria que, hasta hace un tiempo, sabía resolver sus profundas diferencias sentados a una mesa es decepcionante.

A ver si le hacen honor a la industria, COVIAR y Bodegas de Argentina, se toman un vino y se ponen de acuerdo. Me cuesta creer que no puedan encontrar intereses en común porque, si no, me voy a quedar con la idea de que en la COVIAR está la parte de la industria nacional, que se hace la pobrecita pero que no lo es, y en Bodegas de Argentina las multinacionales y los fondos de inversión. Y todos sabemos que los fondos de inversión participan de un negocio hasta determinado momento y, cuando saben que obtuvieron la ganancia, pájaro que comió, voló. Si ambas partes tienen compromiso, descorchen. Empiecen por el blanco, y díganse todo. Sigan con el rosado y pongan los intereses de cada uno. Con el tinto, lleguen a un acuerdo mínimo y brinden. Es necesario que todos trabajen en crear, porque este país no resiste más peleas y gritos. Brindemos.

Ah, y si no viste, acá está

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Soy licenciada en Comunicación Social, egresada de la Universidad Nacional de Cuyo. Estoy especializada en telecomunicaciones, tecnología y economía digital. Mis conocimientos sobre la industria vitivinícola vienen por defecto. En la secundaria me hacía machetes en Braille.