Cambia el consumo y el ecommerce se adapta a las nuevas demandas sustentables de la sociedad

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La pandemia lo modificó todo. Y lo que venía cambiando entró en una fase de aceleración tal que las marcas también tuvieron que agilizar los cambios que advertían de parte de los consumidores. Las tendencias de consumo que comenzaron a verse en el último año muestran la necesidad de adaptarse al crecimiento de esas demandas pues hay datos que son contundentes: el 43% de los consumidores prefiere comprar marcas comprometidas con cuestiones sociales y medioambientales y el 63% de los compradores del mundo prefiere productos y servicios  que compensen el impacto medioambiental.

Así lo muestra un informe de Ukelele, una agencia especializada en márketing para ecommerce, que indicó que la sustentabilidad será un tema que los consumidores tendrán cada vez más en cuenta, razón por la que lo eco-sostenible tendrá que formar parte de los temas prioritarios dentro de las empresas.

Tras un 2020 donde el ecommerce creció lo que se esperaba sucediera en 5 años, la perspectiva es que en 2021 el segmento continúe con cifras en alza aunque está claro que la adopción de nuevos usuarios ya no tendrá la misma velocidad experimentada hasta ahora.

Sin embargo, la expectativa es promisoria. “Estamos viendo que se van a replantear crecimientos. El mercado no dice que será igual de impactante que el año pasado porque estaba ligado al confinamiento y, de hecho, en los últimos tres meses, el comportamiento del ecommerce viene bajando. Si bien 2020 fue una cápsula, el comercio electrónico venía creciendo sostenidamente desde 2016 aunque ya nada será como se conoció hasta 2019”, dijo Julieta Pamo Rabaje, growth marketing manager de Ukelele.

En ese escenario, la especialista recordó que el segmento de alimentos y bebidas, que ya venía creciendo de manera significativa antes de la pandemia, fue el que más sorprendió el año pasado. Y la previsión es que la categoría continuará avanzando en 2021 porque a partir de ahora todo dependerá de la experiencia que esos consumidores hayan tenido el año pasado.

Aún cuando al principio de las restricciones sanitarias, las cadenas de supermercados y demás negocios on line vinculados con ese rubro, registraron problemas en la logística –evidenciado en el incumplimiento de los plazos de entrega o en compromiso de delivery para dos o tres semanas hacia adelante-, ese aspecto luego se fue acomodando y “la logística se comportó bastante bien”, consideró.

¿Cómo se inserta este anticipo de crecimiento de lo sustentable y lo natural en este canal cuando es ua categoría que todavía resulta cara al consumidor argentino promedio?

“A simple vista vemos que lo sustentable y lo natural es lo más caro, y la pregunta es qué es caro y qué es barato, porque vemos el precio en góndola. Pero si vemos el costo de condiciones precarizadas de trabajo, la cuestión ambiental, y demás variables, termina siendo más costoso. Si nos concentramos en el precio en góndola, cualquier producto sustentable se rige por ley de oferta y demanda. Cuando deje de ser de nicho el precio va a bajar. Y parte de la estrategia pasa por ahí, por aumentar la demanda”, agregó Pamo Rabaje.

En este terreno, el consumidor es el que marca la cancha. Para la ejecutiva de Ukelele, “las nuevas generaciones no sólo piensan y tienen nuevas ideas sino que también accionan. Mientras más popular y más demanda haya más se van a equilibrar los precios”, aseguró.

La compra de alimentos sustentables a productores locales fue uno de los fenómenos que explotó en la pandemia. Los ejemplos más sencillos fueron los de los consumidores que optaron por comprar los “bolsones agroecológicos” sea a vendedores ya dedicados a ello o a aquellas pyme que, por estar en otro rubro, debieron reconvertirse y dedicarse a ofrecer alimentos, que aseguraba la venta.

Esto fue muy bien observado por algunas empresas que se dedicaron a conectar a productores locales con consumidores, tal el caso de The Food Market. “El fenómeno de búsqueda de alimentos naturales y fresco forzó a los productores a encontrar una logística acorde a la demanda. Un ejemplo exitoso de estos nuevos mapas independientes es The Food Market, plataforma que conecta productores locales de este tipo de alimentos con consumidores ávidos por esta oferta más sostenible”, indicó un reporte d de la consultora Trendsity.

Así como hay un interés por comer mejor también lo hay por favorecer a cadenas de pequeños productores locales. Un reporte de Trendsity indicó que el  75% de los consumidores cree que puede hacer un aporte al elegir productos de microemprendedores o comercios locales.

Cuando los consumidores asumen este rol y las empresas accionan también comienzan a entrar en juego las políticas estatales. “Cuando esto sucede los gobiernos empiecen a tomar conciencia sobre esto y se vean en la necesidad de actuar, más en sociedades como las nuestra donde van a advertir que es más caro subvencionar a quienes no cumplen con las nuevas tendencias. Va a ser un cambio lento, porque claramente la economía necesita producir, vender, pero esto irá de la mano con el impacto ambiental que genera”, agregó Pamo Rabaje.

Esta demanda se inicia desde un segmento socioeconómico claro, las clases medias y de mayor poder adquisitivo. La especialista sostuvo que cuando estos grupos sociales empiezan a provocar esta transformación habrá un cambio ambiental importante. El consumo familiar irá acompañando esa tendencia y habrá una mayor concientización sobre lo que ese producto que llega a la mesa produce a lo largo de la cadena.

Serán cambios de mediano y largo plazo pero que hay que tener en cuenta ahora para comenzar a prepararse. “El cambio se genera en base a cambios de hábitos individuales, el famoso granito de arena”, indicó.

En coincidencia con el reporte de Trendsity, la ejecutiva de Ukelele indicó que el tema de los almacenes naturales fue uno de los grandes cambios que se vieron en 2020. “Hay almacenes y almacenes naturales y ahí se ve el que se pudo adaptar y el que no. Recién ahora vemos a una marca reconocida con la leche de almendras. Con el tiempo vamos a ver la posibilidad de comprar la marca blanca de ese producto, o que uno vaya con el envase a buscarla. Ahora se posicionan los locales sin paquetes: vos llevás tu recipiente de vidrio y lo cargás con cereales u otros productos. La soja, ñas legumbres van por ese camino”, subrayó.

En las industrias de más peso como la de la carne ya empiezan a aparecer otras empresas pequeñas compitiéndoles a las más grandes. Tal el caso de las que elaboran productos con sabor a carne pero que están diseñadas y fabricadas a base de proteínas vegetales. Esto forma parte de estos cambios en los hábitos de consumo que, aunque ya estaban detectados en la previa del covid-19, en la pandemia tomaron fuerza y las marcas tendrán que adaptarse a los nuevos tiempos que impondrán los consumidores.

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Soy licenciada en Comunicación Social, egresada de la Universidad Nacional de Cuyo. Estoy especializada en telecomunicaciones, tecnología y economía digital. Mis conocimientos sobre la industria vitivinícola vienen por defecto. En la secundaria me hacía machetes en Braille.