¡Es la infraestructura, estúpido!

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fibra optica

¿Es conectividad entregar computadoras? No. Entregar netbooks para la escuela es sólo una parte de todo lo involucrado en esta palabra omnipresente que instituyó la pandemia, conectividad. En la entrega de las netbooks del plan Juana Manso que el último martes realizó el presidente Alberto Fernández se habló de sólo una parte de todo lo involucrado en esta expresión. La netbook es el dispositivo de acceso, el punto final para conectarse a una red. Pero sin redes no es posible conectarse a ningún lado. Como tampoco es posible conectar nada cuando la infraestructura de base necesita desarrollarse y crecer.

Y la Argentina necesita continuar expandiendo la infraestructura de base para que realmente tenga sentido entregar netbooks educativas. Y es lo que se está deteriorando desde hace varios años, aunque en el último año se deterioró más a partir de la intervención de los precios en el mercado de las telecomunicaciones, decisión que rompió el trabajo que venían realizando el sector público y privado para mantener la conectividad en el contexto del covid.

A las operadoras de telecomunicaciones les encanta el lamento, siempre encuentran oportunidada para entonar un tango en la Argentina, porque siempre han tenido algo sobre lo que quejarse. Pero esta vez tengo que darles, si no toda, bastante razón. Si te ponen un pie en los precios bajo el argumento de que la población no puede soportar los aumentos es difícil pensar que se pueda planificar una inversión para adelante en infraestructura, entendida como expansión, despliegue, actualización y mantenimiento. Porque en ese congelamiento también terminan beneficiados aquellos que hacen del streaming su día a día y, seguramente, se pueden bancar un aumento.

Es cierto que los argentinos no toleran más aumentos en sus bolsillos, especialmente los segmentos socioeconómicos más vulnerables. Pero el problema es la inflación, no el sector privado malo y desaprensivo. Y en años electorales se toman decisiones demagógicas, de corto plazo, malas y conocidas por sus efectos malos en otros segmentos. Que la pilotean, sí, las empresas la pilotean, pero a costa de que no haya más infraestructura en la Argentina, que es lo que necesita, infraestructura.

Hace unos días, en una conferencia en el Centro Argentino de Ingenieros, Julio Crivelli, ex presidente de la Cámara Argentina de la Construcción, recordaba a Sarmiento y Alberdi coincidiendo allá por la mitad del siglo XIX en la necesidad de impulsar la infraestructura como generadora de empleo y desarrollo. Estos días, la ex presidenta Cristina Fernández de Kirchner resaltaba el plan del presidente de Estados Unidos, Joe Biden, apalancado en la infraestructura. La diferencia entre aquella Argentina, Estados Unidos, y la Argentina de hoy es que no hay dinero en el Estado para impulsar esa infraestructura. Por ende, hay que buscar caminos nuevos, más allá de pensar siempre en nuevos impuestos como solución, para volver a generar infraestructura, porque es lo que necesita la Argentina.

Sin infraestructura de telecomunicaciones, las netbooks que entregó el jefe de Estado y que entregará, no se conectarán a ningún lado. Será como tener un ladrillo para construir una casa pero sin el cemento para levantar las paredes. Y para que haya más infraestructura en un contexto de un Estado que no tiene plata hay que pensar en alternativas de articulación/asociación/llámenlecomoquieran/otra para que vengan inversores a poner esa plata en la Argentina, y construir caminos, más acceso al agua potable, más redes de energía eléctrica, renovable. Infraestructura.

Esa es la zanahoria que deberían estar mirando los dirigentes argentinos hoy, y ver de qué manera la alcanzan. Y con nuevos contratos que pongan la atención en los ciudadanos necesitados. No va más el discurso berreta en el que se acusa al anterior por lo que no hizo. Porque todos los anteriores no hicieron todo lo que correspondía. Y k¿los actuales tampoco están haciendo lo que corresponde.

No es suficiente declamar derechos si quienes deben hacerlos cumplir no generan las condiciones para que eso suceda. El mundo es más complejo que nunca. Y de las situaciones difíciles se sale conectando, justamente, los intereses comunes de partes distintas y que piensan distinto. Sin redes de telecomunicaciones de calidad, esas netbooks sólo van a servir para juntar tierra en un rincón de la casa de esos adolescentes que necesitan estímulos concretos para que crean que lo mejor estará en sus manos porque hoy se construyó lo que hacía falta.

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Soy licenciada en Comunicación Social, egresada de la Universidad Nacional de Cuyo. Estoy especializada en telecomunicaciones, tecnología y economía digital. Mis conocimientos sobre la industria vitivinícola vienen por defecto. En la secundaria me hacía machetes en Braille.